Wednesday, April 22, 2009 9:52 PM
Manuel Moreno
El error de la NBA
Me dijo hace ya unos años -estábamos en Novi Sad en los primeros días del Eurobasket 2005- Zeljko Obradovic que en cuanto se iban a la NBA los jugadores dejaban de progresar. "Van a por dinero, ni se entrenan y cuando vuelven se creen los mejores del mundo". Delante, en la puerta del hotel, podíamos ver a Marco Jaric -entonces en los Clippers- tratando de estacionar su impresionante todo-terreno que se había hecho traer de Los Angeles para dar envidia a sus compatriotas. El inteligente técnico se refería a los jugadores serbios -los que en esa misma competición hicieron un espectacular ridículo arrastrando a Obradovic a la dimisión-, pero no parece un absurdo extrapolar la situación a los demás. Españoles incluídos, por supuesto.
¿Va a mejorar Ricky Rubio si decide emprender la aventura que el martes anunció desde Badalona? ¿Es mejor el Pau Gasol de ahora que el que fue MVP de la Copa y de la final de la Liga ACB en el 2001? ¿Ha pulido Sergio Rodríguez algunos de sus defectos? ¿Superará el Rudy Fernández que veremos en el Eurobasket de Polonia al que vimos en los Juegos Olímpicos de Pekín?. Acepto todas las discrepancias del mundo, pero mi respuesta a cuádruple pregunta es un cuádruple no. El primero, claro, pura ciencia ficción porque nadie sabe lo que va a suceder con la carrera de Ricky y el cuarto, simple intuición... que se desvelará en unos pocos meses. Pero tengo muy claro que Pau puede ser ahora más efectivo -y más interesante para su equipo y su entrenador- pero que en el 2001 tiraba mejor, se movía con más soltura y botaba el balón con una seguridad ahora desconocida, características que ahora ha perdido, aunque sólo se por la falta de costumbre. Y Sergio... pues el Sergio que maravilló en la selección española junior, el que era capaz de dar una asistencia para hacer un vídeo y amenazar la integridad física de los espectadores de tercera fila en sus dos siguientes pases. Poer no hablar de Juan Carlos Navarro, que perdió lamentablemente un año en Memphis.
La 'culpabilidad' de los jugadores -o de sus entornos- se limita a dar el paso cuando todavía están en formación (Garbajosa y Calderón se fueron ya formados) y de dejarse deslumbrar con los focos de la NBA en lugar de oscuro silencio de la ACB. Eligen el 'glamour' y el dinero, sabeedores de que quizá allí no sean nada pero que aquí lo serán todo porque los medios de comunicación siempre buscaremos -vergonzamente en muchos casos- lo brillante que hagan para exaltarlo y esconderemos lo mediocre. Cada año volverán -como volvía de Alemania el emigrante de los años 50- para explicar grandezas, cada año serán un poco peores como jugadores y cada año habrá aumentado su cuenta corriente. Pero ellos no son culpables de que deban jugar un mínimo de 82 partidos en menos de seis meses, que no se disponga de tiempo para entrenarse y, sobre todo, que el ganar o perder no tenga ninguna importancia. Allí se trata de actuar cada noche en una ciudad diferente, ofrecer un buen espectáculo, levantar la carpa y esperar al día siguiente.
Los que se van saben también que aquí seguiremos siendo tan provincianos que encontraremos estupendo que los clubs NBA desmonten a los clubs ACB y que aplaudiremos hasta el más descarado de los 'robos' de jugadores. Y es que somos tan tontos que nos dejamos deslumbrar por un brillo artificial.