Tuesday, November 03, 2009 3:15 AM
‘Pichi’ Alonso
La resaca del Osasuna-Barça
Visto el partido, está claro que se perdieron dos puntos en el Reyno de Navarra, pero las sensaciones tras la reflexión deben ser positivas. Soy contrario al pensamiento mayoritario de decepción por el empate conseguido. El campo del Osasuna no ha sido nunca un terreno fácil.
Las estadísticas de los enfrentamientos nos dicen que de 32 ocasiones, Osasuna ganó en 10, el Barça en 11, y el empate se dio en otros 11 partidos. Más igualado imposible. En segundo lugar este tipo de partidos trabados, muy luchados, antiguamente acababan perdiéndose. Ahora el equipo es consciente que no puede ganar todos y cada uno de los partidos que dispute, y que en ocasiones no podrá llevar a cabo su juego brillante y espectacular. Que otras veces el rival sabrá como contrarrestar activamente al talento de sus jugadores creativos, y que por lo tanto en todas esas ocasiones le deberá salvar la solidez defensiva, el trabajo en equipo, en definitiva el ponerse el mono de trabajo, que no es más que luchar y pelear sobre el terreno de juego al mismo nivel que lo hacen sus rivales.
Un déficit histórico del Barça era perder los partidos cuando las cosas se complicaban en ataque y por lo tanto no podía mostrar su supuesta superioridad sobre los rivales. El ejemplo de Pamplona nos dice que cuando el equipo no está bien, o cuando el rival no le permite estar bien, no da ninguna facilidad, ni se viene abajo por ello como sucedía antaño. Ahora el Barça es un equipo sólido defensivamente hablando, que no regala nada a nadie y que cuando no puede desarrollar su juego habitual, también se convierte en un equipo difícil de batir. Eso le hace ser todavía más un equipo grande.
Osasuna supo como jugarle, no le dejo hacer su juego, le incomodó, le incordió, pero el equipo de Guardiola no perdió la compostura, y si en ataque no logró decidir el partido, no dio ninguna facilidad en defensa, aunque la fortuna no estuviese de su parte en la última jugada del partido, incluido el error de Márquez, que por cierto se está exagerando en exceso. El Osasuna solo disparó a portería en una ocasión en el segundo tiempo. Esa es la lectura positiva del partido. Se pudo y se debió ganar, se empató por desgracia, pero no hubo prácticamente ninguna posibilidad de salir derrotado. La liga se gana sumando puntos, y el de Pamplona es uno más. Ser exigentes no es malo, pero ser realistas es mejor.