Hola, amigos.

La clase política ha perdido su credibilidad. Los escándalos de corrupción, abuso de poder, tráfico de infuencias... han provocado que la ciudadanía cada vez se sienta menos representada por los líderes de los diferentes partidos tradicionales. La desafección es tal que se ha abierto un gran espacio para otras alternativas políticas alejadas de las estructuras orgánicas de los grandes partidos. Un gran espacio que pueden aprovechar candidatos populistas para arrancar muchos votos. Es el caso, por ejemplo, del ultraderechista Josep Anglada en Vic. Como lo fueron anteriormente los triunfos de Jesús Gil en Marbella o el más sonado de todos, el de Silvio Berlusconi en Italia. Ahora le toca el turno a Joan Laporta.

El presidente del Barça quiere ser President de la Generalitat. Es más, dice que, después de sus siete años de experiencia al frente del club blaugrana, se siente capacitado para gobernar Catalunya. Se equivoca. Una cosa es dirigir el Barça, posiblemente la entidad deportiva más importante del mundo, y otra tener la responsabilidad de liderar un país. La economía, la sanidad, la educación, el trabajo... son elementos básicos de un proyecto de gobierno que van más allá del hipotético carisma de un candidato. Laporta tiene, sin duda, más imagen que muchos de los políticos catalanes y españoles, pero no sabemos si tiene un proyecto. O, tal vez, el proyecto de Laporta se llame Laporta.

Ideológicamente, Laporta se situa en el independentismo más radical. Entiendo que todos los partidos nacionalistas catalanes (desde CiU a ERC, pasando por Reagrupament) se sientan atemorizados ante la posibilidad de que el presidente del Barça pueda arañarles votos y escaños en el Parlament. Algunas encuestas le otorgaban a Laporta hasta un 10 por ciento de apoyo, lo cual significaría que su 'partido' podría convertirse en la cuarta fuerza política de Catalunya. Una fuerza que sería decisiva para decidir quién gobierna los próximos cuatro años. Eso preocupa mucho al actual 'establishment'...

Las elecciones a la Generalitat, previstas para el mes de noviembre, se han convertido en el nuevo reto de Laporta, que debe abandonar obligatoriamente el Barça porque así lo mandan los estatutos. Pero Laporta no lo tendrá fácil. Sabe que será un 'todos contra uno' porque nadie permitirá que un recién llegado le usurpe su espacio político y, sobre todo, le quite su sillón en el Parlament. Aunque tampoco fue un camino de rosas su carrera hacia la presidencia del Barça y, al final, logró una victoria histórica.

Veremos de lo que es capaz de hacer en su nueva faceta como político. Será divertido seguir la campaña electoral...

Hasta mañana. Salud y suerte.